Una terapia diferente

Hay realmente una gran variedad de terapias para trabajar nuestra personalidad y lo que tienen en común todas es que se montan sobre una relación entre personas. No digo nada nuevo pero, resulta que, como en la década del 40 y 50, un señor llamado C. Rogers, se puso a investigar cuales eran las terapias que más exitosas resultaban para los clientes.

 

Un éxito terapéutico significaba que la persona podía cambiar, que estaba más a gusto consigo misma, se volvía más autónoma y había aspectos de su personalidad que maduraban.

 

Lo que encontró Rogers fue que el cambio personal no depende de la técnica terapéutica. Sino del terapeuta, de la persona.

 

Más específicamente, lo que él decía, era que la relación que se generaba entre el terapeuta y su consultante debía ser una relación sanadora. Las investigaciones daban cuenta que la técnica terapéutica depende del ambiente psicológico que se generaba en esa relación para que, finalmente, surgieran cambios.

 

 “Es el terapeuta, no la terapia.” Escuche decir con tanta belleza una vez a Alejandro Jodorowsky.

 

Me dieron ganas de contarles lo que para mi es una terapia diferente a todas. Aquella que hace que cada encuentro terapéutico sea un encuentro esencial con nuestra humanidad sanadora. Aquella que propone una relación diferente. Porque hay algo dentro nuestro muy sanador, lleno de potencia y potenciales, con eso natural y fuerte como la Naturaleza.

 “Las personas son tan hermosas como las puestas de sol, si se les permite que lo sean. En realidad, puede que la razón por la que apreciamos verdaderamente una puesta de sol, es porque no podemos controlarla.”
~Carl Rogers

Cuanta belleza en esa frase… ¿no? abrazo!!

 

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